Los orígenes de los juegos de azar se pierden en la antigüedad. Se han encontrado evidencias de dados utilizados en civilizaciones antiguas como Mesopotamia y el Antiguo Egipto, datados hace más de 5,000 años. Estos primeros dados, frecuentemente hechos de huesos de animales, representaban las primeras formas de juegos de probabilidad.
Los chinos antiguos desarrollaron los naipes alrededor del siglo IX, durante la dinastía Tang. Estos primeros juegos de cartas evolucionaron desde fichas de juego y se popularizaron rápidamente en toda Asia. La invención de la imprenta en China permitió la producción en masa de cartas de juego, democratizando el acceso a estos entretenimientos.
Durante la Edad Media, los juegos de cartas llegaron a Europa a través de rutas comerciales y campañas militares. Las primeras cartas europeas aparecieron en Italia durante el siglo XIV. Los diseños y valores de las cartas se adaptaron a la cultura y jerarquía feudal europea, dando lugar a los palos que conocemos hoy: corazones, diamantes, picas y tréboles.